El Viaje de Regreso

"¡Oh noche que guiaste!
¡Oh noche amable más que el alborada!
¡Oh noche que juntaste
Amado con amada,
amada en el Amado transformada!"
        -San Juan de la Cruz

Convertido el memento mori en un memento amare: un recordatorio de que, al final, lo único que importa y perdura es el amor.

​Dormir es emprender un largo viaje,
soltar amarras con la realidad,
dejar en la orilla todo equipaje
y flotar en la inmensa oscuridad.

​Por eso el niño teme a la partida,
no quiere navegar la noche a solas;
se aferra a sus padres, que son la vida,
como un faro que alumbra entre las olas.

​Y el marino, cansado de remar,
ya no teme al océano profundo;
solo pide una mano que estrechar
para soltarse suave de este mundo.

​La Luna, capitana de los sueños,
vigila desde arriba el gran misterio,
cuidando de los grandes y pequeños,
borrando las fronteras del imperio.

​No importa si el despertar es mañana
o si el viaje nos lleva a otro lugar;
la muerte es solo abrir una ventana
para que el alma pueda respirar.

​No llores si la nave se separa,
que el hilo del amor nunca se rompe;
es solo un horizonte que se aclara,
una luz que la niebla no corrompe.

​Vete tranquilo, duerme sin pesar,
que el amor es el mapa y la memoria;
sabiendo que, en algún otro despertar,
nos volveremos a encontrar.


Dedicado a todos los que sujetan esas manos. 🫂

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