Capítulo 51: Café Natural Arábica
Nueve días. No los cuento en horas. Cuento un pulso que no es del todo mío, un tictac que empezó como ruido de fondo dentro de la vaina y que ahora es la única señal que me queda. Se acorta. Cada vez que le presto atención, se ha acortado otra vez. No sé si lo cuento yo o si la vaina cuenta por mí y yo solo escucho. Las dos cosas, probablemente. Llevo meses sin poder distinguir dónde termino yo y dónde empieza el proceso. Hestia lo sabe también, con sus propios números, desde fuera. No se lo ha dicho a nadie con detalle. Solo lo justo: queda poco. Nueve días fue lo justo la primera vez que lo dijo. Hoy es la última vez que lo dice. Día ocho. Están ya sentados en el Teseo —un rato muerto entre turno y turno— cuando llega el aviso: una lista de suministros, EP-9, salida antes del cambio de turno. Nada urgente en el tono. Todo urgente en lo que no dice. —Recibido —dice Becky, antes de que nadie abra la boca. La voz de a bordo del Teseo nunca espera a que se lo pidan. La rampa se c...