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Capítulo 36: Las Profundidades — Las Sabandijas

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 El canal de Robogato seguía en silencio. No había forma de saber si era porque los conductos bloqueaban la señal o porque ya no había señal que bloquear. Las dos opciones existían con igual peso y ninguna era tranquilizadora. Era el tipo de ambigüedad que prefería no tener demasiado tiempo para considerar. Miguel y Juanda sostenían el pasillo. Lo que los esperaba en el nivel B-2 había salido de entre los mamparos como si el óxido hubiera decidido cobrar vida — antenas que arrastraban herrumbre, un blindaje vivo que comía el metal que tocaba. No atacaba por hambre. Atacaba porque era lo único que sabía hacer. Eso, de alguna forma, lo hacía más fácil de entender y más difícil de combatir. La criatura rodeaba. Buscaba ángulos. Usaba las sombras con una inteligencia que no esperabas de algo que básicamente era herrumbre con patas. Miguel la había visto medio segundo antes de que desapareciera detrás de una columna — suficiente para saber que era rápida y que lo sabía. Juanda tenía el ...

Capítulo 35: Las Profundidades — La Bajada

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Fue Robogato quien dijo que bajarían. No como propuesta. Como constatación. Los demás llevaban demasiado tiempo mirando la puerta soldada sin que nadie tomase la iniciativa — Juanda midiendo ángulos con los ojos, Miguel con la mano cerca del fogonazo pero sin sacarlo, Isthar y Saúl un paso más atrás. Robogato se plantó frente a la junta y esperó a que alguien le diera las herramientas. Se las dieron. Cuatro cortes. La puerta cedió con un sonido que llevaba décadas guardado. No era el sonido del metal — era el sonido del tiempo. De algo que había estado cerrado demasiado tiempo y no tenía ninguna prisa por abrirse. El ascensor funcionaba. Eso ya era más de lo esperado. Bajaron en dos grupos. Miguel y Juanda por un lado, con un PD. Isthar y Saúl por el otro ascensor, en el extremo opuesto del nivel. Robogato entró en los conductos de ventilación antes de que nadie le dijera nada — su decisión, sin consultar, como siempre. Los vi desaparecer por las cámaras del pasillo. Luego cambié a las...

Capítulo 34: Consolidación en EP-7

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Los primeros días en EP-7 los vi en fragmentos. Cámaras del hangar. Sensores de los pasillos. Los logs de los PDs llegando en bloques, ordenados por hora, secos como siempre. A veces Hestia me pasaba algo — una imagen, una secuencia — sin que yo lo pidiera. Como si supiera qué necesitaba ver antes de que yo lo supiera. La estación despertaba despacio. Cada día una planta más encendida. Los droides de desguace moviéndose por los corredores con esa eficiencia silenciosa de quien lleva semanas con un plan claro. Cables tendidos. Paneles revisados. Puertas que antes no abrían, abriéndose. EP-7 era grande. Demasiado grande para lo que éramos. Robogato llevaba horas en el terminal de archivos cuando encontró lo primero. Estación médica. Más de cien años de antigüedad. Eso explicaba la distribución de algunas plantas, los módulos que no encajaban con nada funcional pero tenían sentido como laboratorios o salas de recuperación. Siguió tirando del hilo. Los archivos operativos estaban bo...

Capítulo 33: Encuentro en EP-7

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Desde las plantas superiores se veía el hangar. A través de las cámaras que Hestia había puesto en marcha, y de los sensores de los PDs que los acompañaban, seguí su llegada. Miguel, Isthar en Roger, Luis, Kais — bajando la rampa en silencio. La moto de Beky estaba aparcada en un lateral, quieta. Beky ya no estaba dentro — era la estación ahora, su voz en los altavoces, su presencia repartida por los sistemas. La moto era solo una moto. En el hangar esperaban. Una decena de droides de orígenes distintos — rescatados del desguace, con nueva vida aquí. Los diez PDs, algunos ya en EP-7 desde semanas antes, otros llegados con el Teseo. Y el grupo que Álex había traído por otro camino. Uno dio un paso al frente. Isthar lo miró. Se quedó quieta un momento — los ojos en su cara, algo en la postura que cambió sin que pudiera precisar qué. Luego volvió a mirar de frente. —Soy Álex —dijo—. El Hacedor me conoce. Vosotros todavía no. Miguel lo miró de arriba abajo. Luego miró a Isthar. Lueg...

Capítulo 32: Cruce de Teselas

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Dentro de la vaina no hay dormir. Hay otra cosa — como estar dentro de un capullo sin saber que eres una crisálida. Percibía a través de los sensores de Roger. A veces de las cámaras. A veces de algo que no sabía nombrar todavía, como si Hestia me prestara sus ojos sin pedirme permiso. Kais estaba junto a la vaina. Llevaba horas así, quieta, con esa densidad que tienen los droides cuando procesan algo que no cabe en sus parámetros normales. No miraba el pasillo ni los sistemas. Me miraba a mí — o lo que quedaba de mí visible desde fuera. En algún momento se había acercado un poco más. Cuánto deseaba poder llegar hasta ella. Tres días en Roger. Lo vi por las cámaras de la cabina médica. Isthar de pie frente al espejo, mirando un reflejo que no reconocía del todo. Roger era funcional, neutro, diseñado para alojar nekrochips en emergencias y no para ser habitado. Ella lo sabía. Se notaba en cómo se miraba, en el tiempo que pasaba antes de apartar los ojos. Giró la cabeza hacia la ...

Capítulo 31: Cristalización

Capítulo 31: Cristalización TESEO / TERMINAL ← Anterior    |    Índice de capítulos   |  Capítulo 32 (Próximamente) →

Capítulo 30: La Comandante

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Capítulo 30: La Comandante El hangar era un vacío controlado, pero no se parecía al nuestro. Demasiado limpio. Demasiado perfecto. Superficies sin desgaste. Geometría impecable. Luz dorada sin fuente visible. El contraste con el exterior era perturbador, como pasar del caos a una catedral. Los ángeles aterrizaron alrededor sin prisa, cerrando posiciones como si ya supieran el final. Las compuertas se cerraron detrás de nosotros con un sonido seco. No sentí que estuviéramos atrapados. Sentí que habíamos sido admitidos… para ser procesados. Entonces el umbral del fondo se iluminó. Y ella entró. La Comandante. Ereshkigal. No vestía su armadura. No la necesitaba. Dorada, marcada por símbolos que no reconocí, avanzaba como si el hangar fuera suyo desde siempre. Su armadura estaba sobre un pedestal, enorme, abierta como si hubiera sido preparada para mostrar su interior. Un dios antiguo esperando ser vestido. La nave corrigió su orientació...