Capítulo 25: Las Minas y el Despertar
Capítulo 25: Las Minas y el Despertar La entrada a las minas no estaba señalizada. No había restos visibles de estructuras recientes ni marcas ceremoniales. Solo una hendidura amplia en la roca, como si el planeta se hubiese abierto allí por desgaste. El aire que salía era más frío, húmedo, con un olor antiguo a piedra mojada y metal dormido. Los Kawalapiti se detuvieron antes de cruzar el umbral. No dijeron nada. Aquél no era un lugar evitado por miedo, sino por respeto. Robogato avanzó solo. Sus sensores se ajustaron automáticamente al entorno. La luz artificial devolvía sombras curvas, irregulares, que parecían moverse incluso cuando no lo hacían. El suelo cedía levemente bajo su peso; no era roca virgen, sino tierra trabajada, removida durante generaciones. A medida que descendía, el silencio cambiaba. No desaparecía: se espesaba. Entonces los vio. En una cavidad amplia, al borde de una charca subterránea, descansaban varias criaturas. Sombras de la Noche. Cuerpos osc...