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Capítulo 30: La Comandante

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Capítulo 30: La Comandante El hangar era un vacío controlado, pero no se parecía al nuestro. Demasiado limpio. Demasiado perfecto. Superficies sin desgaste. Geometría impecable. Luz dorada sin fuente visible. El contraste con el exterior era perturbador, como pasar del caos a una catedral. Los ángeles aterrizaron alrededor sin prisa, cerrando posiciones como si ya supieran el final. Las compuertas se cerraron detrás de nosotros con un sonido seco. No sentí que estuviéramos atrapados. Sentí que habíamos sido admitidos… para ser procesados. Entonces el umbral del fondo se iluminó. Y ella entró. La Comandante. Ereshkigal. No vestía su armadura. No la necesitaba. Dorada, marcada por símbolos que no reconocí, avanzaba como si el hangar fuera suyo desde siempre. Su armadura estaba sobre un pedestal, enorme, abierta como si hubiera sido preparada para mostrar su interior. Un dios antiguo esperando ser vestido. La nave corrigió su orientació...

Capítulo 29: Explosión en el Vacío

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Capítulo 29: Explosión en el Vacío La explosión había sido limpia. Demasiado limpia. Los restos de la nave flotaban entre los asteroides como fragmentos arrancados con cuidado quirúrgico. Placas de casco, nervaduras internas, segmentos completos girando lentamente, sin fuego, sin rastro de despresurización caótica. No había cuerpos. No había señales de pánico. —Aquí no ha muerto nadie por accidente —dijo Luis. Miguel no respondió. Tenía las manos firmes sobre los controles del Teseo, ajustando empujes mínimos para mantener la nave estable frente al campo de escombros. El silencio del vacío parecía filtrarse incluso dentro de la cabina. —Señal confirmada —añadió Kais—. El maletín sigue emitiendo. Muy cerca del epicentro. —Trajes. Mochilas. EVA inmediato. Nadie discutió. El aire salió de la esclusa con un suspiro seco y el vacío los recibió sin épica ni violencia. Solo presión cero, luz cruda y una quietud que imponía respeto. La...

Capítulo 28: El Hombre de Negro

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Capítulo 28: El Hombre de Negro EP-9 tenía zonas donde la gente aún fingía normalidad. La intersección estaba en uno de esos distritos: residencial de clase media, varios niveles en altura, balcones abiertos a una plaza interior que hacía las veces de parque. Vegetación sintética, bancos de material reciclado, luces cálidas programadas para simular atardeceres perpetuos. Un lugar pensado para bajar la guardia. Demasiado pensado. Lola detectó el intercambio con antelación: comunicaciones breves, cifrado antiguo, un patrón que evitaba nodos corporativos habituales. Un maletín. Una hora. Una plaza. —No intervenimos —ordenó Seawolf—. Observamos. El equipo se distribuyó entre los niveles superiores, pasarelas y accesos laterales. Tráfico normal. Familias. Gente que volvía del trabajo. Nada que llamara la atención… salvo el silencio extraño justo antes de que ocurriera algo importante. Los vendedores llegaron primero. Dos personas. El maletín iba e...

Capítulo 27: EP-9: Segunda Visita

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Capítulo 27: EP-9 — Segunda Visita EP-9 apareció en los sensores como una cicatriz conocida. El Teseo entró en órbita con más estabilidad que la vez anterior, aunque las correcciones siguieron siendo constantes. La nave ya no agonizaba, pero estaba marcada. Cada maniobra dejaba un eco leve en la estructura: un recordatorio de que seguíamos avanzando con un cuerpo que ya no era el original. Durante el trayecto desde el mundo de los Kawalapiti, trabajé en silencio. No en los sistemas principales del Teseo —eso lo llevaba Lola—, sino en algo más discreto: un núcleo funcional mínimo ensamblado a partir de módulos reciclados y procesados por el replicador. No pretendía ser una IA plena ni una copiloto. La llamé Hestia . Hestia no pilotaba: acompañaba. Supervisaba cargas, mantenía rutinas logísticas básicas y cuidaba trayectorias simples. La diseñé para ir en Beky; para sostener algo que aún no existía, pero que tendría que parecer un hogar desde el prime...

Capítulo 26: Reciclaje y Preparación

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Capítulo 26: Reciclaje y Preparación Seawolf trabajaba solo. Había elegido los restos de la nave enemiga por una razón simple: allí nadie miraba. El casco abierto y retorcido emergía del terreno como un animal muerto, oxidándose al sol apagado del planeta. El aire olía a metal viejo y a ceniza. No había viento. Solo el crujido ocasional de estructuras cediendo bajo su propio peso. Desmontaba pieza a pieza. No había rabia en el gesto. Tampoco prisa. Quitaba placas, cortaba anclajes, extraía componentes con una precisión casi ritual. Las armaduras enemigas eran densas, hechas para resistir impactos extremos. Buen material. Las armas, desmontadas hasta el último tornillo, ofrecían circuitería reutilizable. Nada se desperdiciaba. Los cuerpos eran lo más difícil. Los implantes estaban integrados en carne ya sin vida. Seawolf trabajaba en silencio, separando metal de tejido con movimientos firmes. No había solemnidad, pero sí una atención contenida. ...

Capítulo 25: Las Minas y el Despertar

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Capítulo 25: Las Minas y el Despertar La entrada a las minas no estaba señalizada. No había restos visibles de estructuras recientes ni marcas ceremoniales. Solo una hendidura amplia en la roca, como si el planeta se hubiese abierto allí por desgaste. El aire que salía era más frío, húmedo, con un olor antiguo a piedra mojada y metal dormido. Los Kawalapiti se detuvieron antes de cruzar el umbral. No dijeron nada. Aquél no era un lugar evitado por miedo, sino por respeto. Robogato avanzó solo. Sus sensores se ajustaron automáticamente al entorno. La luz artificial devolvía sombras curvas, irregulares, que parecían moverse incluso cuando no lo hacían. El suelo cedía levemente bajo su peso; no era roca virgen, sino tierra trabajada, removida durante generaciones. A medida que descendía, el silencio cambiaba. No desaparecía: se espesaba. Entonces los vio. En una cavidad amplia, al borde de una charca subterránea, descansaban varias criaturas. Sombras de la Noche. Cuerpos osc...