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Capítulo 42: Los Tres Meses II — Casi Normal

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El tercer mes llegó sin que nadie lo anunciara. Así es como llegan las cosas buenas en el Vertedero — sin aviso, sin ceremonia, sin que nadie haya decidido que iban a llegar. Un día Saúl dormía en el módulo del grupo y al siguiente dormía en el taller de Voss y nadie preguntó cuándo había ocurrido el cambio porque todos lo habían visto venir desde la primera semana. Lo supe por un detalle en los logs de Becky. Durante semanas, los biométricos de Saúl habían aparecido en el mismo cluster de datos que el resto del grupo — temperatura, ritmo cardíaco, posición aproximada, todos juntos en el mismo radio. Una mañana del tercer mes, los datos de Saúl aparecían a cuarenta metros del módulo principal. Al día siguiente, a cincuenta. A la semana, su posición nocturna era consistentemente otra. No había nada más en los logs. No hacía falta. Voss no era fácil. Lo deduje de los fragmentos — de cómo Saúl la describía sin describirla, de lo que Isthar mencionó una vez de pasada con la indiferencia es...

Capítulo 41: Los Tres Meses I — Echar Raíces

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Lo que más me costó reconstruir no fue la cronología. Fue el tono. Los logs de Becky registraban movimiento, temperatura, consumo energético. Robogato transmitía datos de sus exploraciones con la precisión habitual. Pero ninguno de los dos capturaba lo que Miguel intentaba explicarme cuando volvieron — que hubo un momento, en algún punto del segundo mes, en que dejaron de sentirse atrapados. En que el Vertedero dejó de ser el lugar donde estaban varados y se convirtió, sin que nadie lo decidiera, en el lugar donde vivían. Eso no viene en los logs. Eso lo fui reconstruyendo de a fragmentos, escuchando. Mientras ellos echaban raíces en el Vertedero, yo aprendía lo que era el silencio. EP-7 sin el grupo era una estación distinta. Más grande de lo que recordaba. Los pasillos que antes tenían tránsito ahora solo tenían a los PDs en sus rondas y a Kais. Kais, sobre todo. No se quedó quieta ni un día. Lo registré todo, porque registrar era casi lo único que podía hacer. La vi pasar m...

Capítulo 40: El Coloso

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Lo que Becky transmitió primero fue la lectura de sensores. Eso fue lo que llegó a EP-7 cuando recibí sus logs del primer día — no imágenes, no audio, sino datos. Temperatura ambiente. Composición del suelo. Interferencia electromagnética. Los números que las máquinas capturan cuando el cerebro humano todavía está procesando que acaba de sobrevivir un salto dimensional. Luego llegaron las grabaciones. El primer día, según Becky, comenzó con desorientación. El salto los había dejado mal. Lo supe por los biométricos del grupo — ritmo cardíaco elevado, temperatura corporal desregulada, lectura de cortisol disparada en los que llevaban PDs en la muñeca. Salieron de Becky y el aire los golpeó antes de que pudieran procesar dónde estaban. Lo vi por las cámaras de Becky: Miguel doblado sobre sí mismo. Isthar de rodillas. Saúl con una mano apoyada en el chasis, respirando despacio. Juanda con los ojos cerrados, quieto, procesando. Robogato fue el primero en levantar la cabeza. Sus ojos...

Capítulo 39: Llegada al Vertedero

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Tres meses es mucho tiempo para una consciencia distribuida. Hestia mantenía los sistemas. Los PDs continuaban con su trabajo. Las reparaciones avanzaban — panel a panel, cable a cable, el lento trabajo de reconstituir una estación que no quería ser reconstruida. Reemplacé tuberías. Limpié filtros. Revisé logs de energía. Hacía lo que se hace cuando el tiempo es lo único que tienes. Pero el hangar estaba vacío. Eso era lo que pesaba. Las cámaras mostraban espacios sin movimiento. Sin Miguel comprobando motores. Sin Isthar revisando armamento. Sin Juanda midiendo ángulos. Sin Robogato. Sin el pequeño caos que genera cinco personas intentando no matarse entre sí en un espacio cerrado. Kais seguía aquí, coordinando desde los sistemas. Pero Kais era parte de algo que yo no terminaba de entender. La colmena. Las órdenes. El silencio que ella guardaba sobre dónde iban realmente o qué esperaban encontrar. Yo solo reparaba. Tres meses. --- El sensor del hangar marcó aproximación a las 14:23. B...

Capítulo 38: Preparativos — La Partida

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El mensaje apareció en los navegadores a las 06:14. Sin remitente. Sin firma. Solo el texto, breve y directo, como si llevara tiempo esperando el momento correcto para publicarse: EP-7 requiere mejora de capacidades Mecha para operaciones futuras. Recursos disponibles. Ventana óptima: próximas 72 horas. Hestia lo había preparado sola. O casi sola. En algún lugar de mi mente, mientras dormía dentro de la vaina o procesaba los logs de la estación, algo había tirado del hilo — una preferencia, un patrón, la forma en que ciertos tipos de máquinas siempre me habían llamado la atención de una manera que no terminaba de ser solo racional. Hestia había recogido eso y lo había convertido en una decisión. No era la primera vez que lo hacía. Probablemente no sería la última. Miguel leyó el mensaje dos veces. —¿Esto lo ha enviado alguien de aquí? —preguntó. Nadie respondió porque nadie lo sabía. Los PDs empezaron con Becky esa misma mañana. No fue ella quien se transformó — no tenía sist...

Capítulo 37: Las Profundidades — Lo que Dejaron Atrás

Capítulo 37: Las Profundidades — Lo que Dejaron Atrás  Esperaron tres días antes de bajar de nuevo. No fue una decisión formal — fue que nadie propuso bajar antes y nadie propuso no hacerlo tampoco. Los tres días pasaron con las marcas rojas en el mapa de Juanda mirando desde la pantalla, con el silencio del nivel inferior que Hestia registraba cada hora sin novedad, con Robogato terminando de reparar los daños mientras el resto de EP-7 seguía despertando a su ritmo. Al cuarto día, Isthar dijo que bajarían. Esta vez fueron todos. Miguel y Juanda juntos. Isthar, Saúl y Robogato por el otro ascensor. Los PDs cerrando. Lo vi por las cámaras antes de que llegaran. El nivel B-2 vacío, las señales del mapeo sin actividad. El pasillo hacia el laboratorio con las marcas que ya conocía. La puerta al fondo. Y detrás de la puerta — lo que las cámaras del interior del laboratorio, medio operativas, medio ciegas, alcanzaban a mostrar. La forma en la pared. Quieta. Esperando. Cien años esperando...

Capítulo 36: Las Profundidades — Las Sabandijas

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 El canal de Robogato seguía en silencio. No había forma de saber si era porque los conductos bloqueaban la señal o porque ya no había señal que bloquear. Las dos opciones existían con igual peso y ninguna era tranquilizadora. Era el tipo de ambigüedad que prefería no tener demasiado tiempo para considerar. Miguel y Juanda sostenían el pasillo. Lo que los esperaba en el nivel B-2 había salido de entre los mamparos como si el óxido hubiera decidido cobrar vida — antenas que arrastraban herrumbre, un blindaje vivo que comía el metal que tocaba. No atacaba por hambre. Atacaba porque era lo único que sabía hacer. Eso, de alguna forma, lo hacía más fácil de entender y más difícil de combatir. La criatura rodeaba. Buscaba ángulos. Usaba las sombras con una inteligencia que no esperabas de algo que básicamente era herrumbre con patas. Miguel la había visto medio segundo antes de que desapareciera detrás de una columna — suficiente para saber que era rápida y que lo sabía. Juanda tenía el ...