Capítulo 57: Iniciado
El templo flotaba. No sé si era magia, o Distorsión, o tecnología que se parecía tanto a las dos cosas que ya no importaba la diferencia. Colosal, gótico, recargado hasta el último detalle, suspendido sobre la ciudad como si la gravedad le debiera un favor. Lo miré desde abajo un buen rato antes de entrar. Con la armadura puesta, todavía tibia de la noche anterior, me sentía menos preparado de lo que había estado nunca para nada. —Vamos a llegar tarde —dijo Isthar, que no tenía ninguna prisa real por que llegáramos a tiempo. Subimos por una rampa que no parecía apoyarse en nada, solo en la costumbre de quienes la cruzaban a diario sin mirar hacia abajo. El aire, ahí arriba, tenía un frío distinto al de la ciudad: más limpio, casi mineral, con un zumbido de fondo que no supe si venía de la Distorsión del propio templo o de mis propios nervios amplificados. Pensé, sin poder evitarlo, en las cartas que a veces uso para ordenar lo que llevo dentro: si hubiese tenido una baraja a mano, h...