Capítulo 56: MadCity
Cruzamos, y MadCity nos recibió como recibe a todo el mundo: sin preguntar quiénes éramos ni por qué llegábamos. La ciudad no tiene un tamaño que se pueda contar en manzanas ni en niveles. Se cuenta en horizontes. Torres que no terminan de subir, unas encima de otras, unidas por pasarelas que se cruzan como si alguien hubiera tejido una tela demasiado grande para un solo telar. Luces de todos los colores que existen, y de alguno que estoy bastante seguro de que no existía antes de que alguien lo inventara aquí. El aire olía a comida de mil sitios distintos a la vez, a metal caliente, a algo dulce que no supe identificar y que decidí que no necesitaba identificar para disfrutarlo. —Bienvenido al centro del multiverso conocido —dijo Álex, sin ironía. La ironía sobraba. El sitio ya se bastaba solo. Bajo nuestros pies, en algunos tramos, el suelo era cristal. Se veían tres niveles de ciudad más abajo, cada uno con su propia luz y su propio ritmo, gente que no sabía ni le importaba que e...